lunes, 29 de enero de 2007

El sombrero, la dama, y los rosales de tía Agatha


Siguiendo el hilo de la propuesta que hice de escribir entre todos un relato al estilo Wodehouse, Princess Valium se me ha adelantado y me ha mandado lo que podría ser un comienzo.

Cualquiera puede seguir apartir de aquí y poco a poco iremos dándole forma a la historía.
Por otro lado, Fernando a.k.a. Psmith, me comenta que tiene algunos relatos ya escritos. Todo tiene cabida, podemos jugar con las dos cosas: relatos completos que tengáis y queráis compartir y, por otro lado, seguir con esta propuesta que nos manda Princess Valium:

Es sabido que los Wooster somos de ese tipo de personas capaces de mantenerse en su lugar por muy dificiles que se pongan las cosas. Gente paciente, astuta, con una gran capacidad de adaptación y mucha maestría a la hora de afrontar cualquier situación, aunque esta sea de lo más embarazosa. Podría decirse que a los Wooster no se les amedrenta con facilidad.
En todas estas cosas estaba yo pensando mientras tomaba mi baño matutino, cuando unos golpecitos en la puerta interrumpieron el hilo de mi razonamiento.
-Adelante, Jeeves –dije con un tono áspero que quise hacer notar.
-Señor.
-Si, Jeeves…¿Qué es tan urgente que no puede esperar ni cinco minutos?
-Perdone el atrevimiento, señor. He pensado que querría que le informara de inmediato.
He de aclarar, que no suelo ponerme nervioso con facilidad, el carácter de los Wooster, ya saben. Pero esta vez algo me decía que las cosas podían ponerse feas. Sólo hacía falta fijarse en la barbilla de Jeeves, esa barbilla lo decía todo.
-Bien-dije con naturalidad, intentando no reflejar mi asombro y, por qué no decirlo, mis nervios, que poco a poco empezaban a hacerse notar- ¿De qué se trata, Jeeves?
-Ha llegado este telegrama urgente para usted. Es de su tía Agatha y viene con la palabra “urgente” impresa en su parte posterior. He pensado que si Lady Worplesdon dice que es “urgente” es que debe serlo.
-Cierto, Jeeves, cierto. Si no lo fuera para qué iba a escribirlo.
-Eso es lo que he pensado, señor.
-Si es urgente, es urgente. Léame ese telegrama, Jeeves, haga el favor.
-En seguida señor:

Miserable gusano. Te necesito inmediatamente en Hertfordshire. Urgente.
Saludo. Tia Agatha.

Creanme si les digo que me quedé helado. A diferencia de mi queridísima tía Dalia, su hermana, mi tía Agatha, es un ser temible. Se diría que es una reencarnación en vida del mismísimo belcebú, y por esa razón sentí como un pinchazo en el pecho al escuchar las palabras que Jeeves acababa de pronunciar.
Hertfordshire, el último lugar de la tierra al que me apetecía viajar en ese instante. ¿Qué querría de mi mi queridísma pariente?, ¿Qué asunto habría que atender con tanta urgencia?. La verdad, no se me ocurria ninguna razón, aún así, le dije a Jeeves que preparara de inmediato mi equipaje. Partiríamos hacia Hertfordshire esa misma tarde.

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